La Terapia Akáshica indaga en un nivel de energía causal, aportando soluciones extraordinarias para salvar situaciones inexplicables de nuestra vida.

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lunes, 6 de febrero de 2012

Ejemplo de cómo es la fabricación de una artesanía mágica en la Terapia Akáshica

¿Cómo hacerlo? El siguiente es un ejemplo no limitativo:

- 1° tenemos que fabricar una «placa maestra», o «circuito impreso». Lo haremos pintando líneas significativas de cierto color sobre telas de color bien definidas. Los ocultistas lo llaman: «altar».

- 2°: debemos introducir microchips que hagan variar señales de una frecuencia tan alta que ningún aparato electrónico podría captarlos. Por ejemplo, podríamos tomar un caparazón de caracol de tierra (su espiral se sincroniza con la espiral evolutiva del universo), colocar adentro las cenizas de algún papel sobre el cual hubiéramos escrito un pedido, en un alfabeto que puede leer el mundo invisible. El papel, cuyo origen es la madera, se relaciona con la naturaleza vegetal; la escritura, hecha según diseños convenidos con los EI(+1) (Ángeles) y descifrados en los Registros Akáshicos, son los traductores del pensamiento humano. Escribirlos equivale a «programar», los símbolos empleados son «instrucciones de programación» Quemarlo, significa «enviar a otras dimensiones» un programa escrito en nuestro mundo de tres dimensiones.

-3°: después de introducir las cenizas en el caparazón, lo rellenaremos de lacre rojo. Este acto, semejante al que los reyes hacían cuando aplicaban su sello en un pergamino para autentificar su voluntad, tiene el mismo sentido... nuestra Kundalini firma la expresión de nuestra voluntad sellándola en el caracol.

- 4°: necesitamos una fuente energética, que emita una onda fundamental (procedimiento de la radiodifusión en general), sabiendo que el chip (caracol) introducirá las modulaciones adecuadas. Esta fuente energética podría ser el sol o la luna... captaremos su energía en espejos por ejemplo. Podría ser la energía telúrica; entonces colocaríamos el circuito impreso (o altar) con sus chips (caracoles), en una caja de yeso conteniendo ángulos rectos. La radiónica explica que los ángulos capten energías telúricas y las curvas, energías cósmicas.


- 5°: ¿funcionaría este sistema de programación en lo visible para proyectar mensajes en lo invisible, sin que el hombre agregase su voluntad manifestada por «el hilo psicotrónico»?

¡No! el hilo psicotrónico, cuyo concepto fue presentado en el libro «Medicina Parapsicológica», explica que la Kundalini -fuente energética-, recibe su modulación en la glándula pineal, pasa por un alambre dorado invisible llamado Antakarana, llegando al Tercer Ojo, , desde el cual, se segrega un hilo invisible (hilo psicotrónico) con infinitas propiedades, por ejemplo la de escribir en la mente de los demás. Ninguna máquina, ni robot, ni sistema electrónico, dispone de Kundalini... aunque puedan hacer las tareas humanas mejor que nosotros, esta carencia hace que sean invisibles para el mundo invisible.
Para que los seres desde EI(+1) (Ángeles) hasta EI(+4) (Egrégores positivos) puedan percibirnos, la presencia del hilo psicotrónico es indispensable.
Esta programación en lo visible, para enviar instrucciones codificadas al mundo multidimensional, se llama «magia».
Para nosotros, terapeutas akáshicos, «hacer magia» significa «programar». La Magia es una ciencia de la comunicación entre nuestro mundo tridimensional y los universos de mayores dimensiones.

Para aprender a realizar técnicas de artesanías mágicas:

El autor enseña que todo proceso de enfermedad es triple y se refleja simultáneamente en cuerpo, mente y espíritu. De aquí surge la imperiosa necesidad de mantener en perfecta actividad  este complejo entramado de canales y circuitos bioenergéticos. Las técnicas de la artesanía enseñada, permiten fabricar correctores de cada uno de estos pilares.



Índice

Página 05 – Prefacio
Página 11 - Aviso al Lector
Página 12 - Reseña de la obra anterior
Página 25 - Capítulo 1
Como enviar energía de vida a distancia.
Página 30 -
Muñeco para neutralizar a distancia energía de muerte.
Página 44 - Capítulo 2
Conocimiento y medio de testeo de los 7 pilares de la conciencia bioenergética
Test del primer pilar (la glándula pineal)
Test del segundo pilar (los meridianos)
Test del tercer pilar (la kundalini)
Test del cuarto pilar (los 18 cuerpos)
Test del quinto pilar (los chakras)
Test del sexto pilar (el feto del coxis)
Test del séptimo pilar (el tercer ojo)
Página 55 - Capítulo3
Sanación a distancia del primer pilar de la conciencia bioenergética (glándula pineal)
Página 61 - Capítulo 4
Sanación a distancia del segundo pilar de la conciencia bioenergética (los meridianos)
Página 73 - Capítulo 5
Sanación a distancia del tercer pilar de la conciencia bioenergética (la kundalini)
Página 80 - Capítulo 6
Sanación a distancia del cuarto pilar de la conciencia bioenergética (los 18 cuerpos)
Página 88 - Capítulo 7
Sanación a distancia del quinto pilar de la conciencia bioenergética (los chakras)
Página 94 - Capítulo 8
Sanación a distancia del sexto pilar de la conciencia bioenergética (feto del coxis)
Página 110 - Capítulo 9
Sanación a distancia del séptimo pilar de la conciencia bioenergética (el tercer ojo)
Página 117 – Anexo
Glosario Técnico.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El cuerpo angelical y el diabólico, dos de nuestros 18 cuerpos

La Kundalini, los chakras y los meridianos conocidos por la acupuntura son solamente tres de los siete componentes del ser bioenergético que somos.
Durante la gestación el feto, a medida que se desarrolla, hace crecer varios cuerpos sutiles adentro y alrededor de su cuerpo físico (número 17). El cuerpo del alma (n°1) asociado al cuerpo morfogenético (n°18), que parece contener un código genético propio del mundo invisible, provoca la expansión de todos los otros cuerpos.

¿Por qué los llamamos «cuerpos»?:

Se llaman «cuerpos» ya que, observados espiritualmente, todos están construidos según características conocidas en el cuerpo físico:
- todos tienen un cerebro prolongado por una red neuronal,
- están dotados de varios sentidos,
- son sensorio-motrices es decir que perciben, aprenden, actúan,
- se nutren, se desarrollan, se pueden enfermar, accidentar, intoxicar y disolverse, es decir, morirse (con excepción del cuerpo del alma n°1 que tiene cierto privilegio de eternidad).

Dentro del cuerpo físico se desarrollan diecisiete otros cuerpos (ver listado) donde se inscribe todo lo que aprendemos, ya sea tanto en el sentido cognitivo como en el vivencial, el neurótico, el conductista, el reaccional, el emocional, el bioenergético o el espiritual.

El cuerpo angelical y el cuerpo diabólico:

El cuerpo angelical (n°8) es el más sensible a lo espiritual y al acercamiento del hombre a Dios. Pero a la gracia se opone la desgracia, en la presencia del cuerpo diabólico (n°9). Si es cierto que el cuerpo angelical contiene la memoria de lo mejor que podemos aspirar a ser, el diabólico es el gran trastornador al que debemos nuestras neurosis y nuestros sufrimientos.
El cuerpo angelical nos garantiza el poder recibir energía Divina, alcanzar el despertar espiritual, ser feliz gracias a la paz interior, que es como la energía divina que recorre su red neuronal. Asimismo, el libre albedrío es una emanación de la chispa divina o alma que existe en cada uno.
En el ser humano el valor está actuado por el cuerpo angélico mientras que el miedo está dominado por el otro cuerpo. En pocas palabras, la bondad es producto del cuerpo angélico, y la maldad -en todas sus formas y expresiones-, proviene de nuestro cuerpo diabólico.



En conclusión, los 18 cuerpos constituyen el cuarto pilar de nuestro ser bioenergético. Gracias a ellos tenemos sesenta sentidos que explican todos los fenómenos que la psicología no puede.
Aparte de los 18 cuerpos existen cuatro en reserva, llamados fetos (quinto pilar), que, al desarrollarse, cada uno de ellos disuelve alguno de los dieciocho cuerpos reemplazándolo por un cuerpo de alta capacidad, con poderes inimaginables.




jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Cómo describir la relación entre el hombre y los Registros Akáshicos?

El primer grupo de conclusiones que puedo expresar sobre los Registros es que:
«nuestra misma estructura humana fue determinada por los Registros Akáshicos; por esa razón tenemos tanta facilidad para regresar a ellos».

¿Qué me permite afirmarlo?

Es que la estructura de ADN sobre la cual se ha
desarrollado nuestro cuerpo y gran parte de nuestra mente estaba presente, energéticamente hablando, en el último de nuestros 18 cuerpos, el cuerpo morfogenético.



El «patrón de construcción» de nuestro cuerpo, mente y espíritu, es la reproducción de uno de los patrones energéticos, ya presentes en los Registros. Esta estructura que describimos de los 18 cuerpos (de los cuales, recordémoslo, solo el numero 17 es el cuerpo físico), se reproduce en todo el universo, adoptando dicho cuerpo 17 formas diferentes según sean las circunstancias bioclimáticas, las moléculas predominantes en el lugar, la historia de la evolución que se reiteró con formas diferentes según el planeta. Concluimos en pocas palabras: todo lo que vive tiene 18 cuerpos, y todo lo que tiene 18 cuerpos así correlacionados entre ellos, tiene tendencia a vivir. Si algún día el hombre pretende «fabricar la vida», solo podrá hacerlo juntando 17 cuerpos energéticos a uno material. En contrapartida, esta nueva definición de la vida, asociada a una anterior, comentada en capítulos iniciales de este libro (la vida es una revolución de energía/ información de 180.000 períodos por minuto, circulando entre estos 18 cerebros), nos permite considerar como viviente mucho más de los que nos rodea. Por ejemplo la naturaleza es viviente, no porque nos alimenta en todo sentido, sino porque la tierra tiene 18 cerebros, sentidos y la misma circulación energética; además, el penúltimo cuerpo sutil que se incorpora al bebé, es «el cuerpo de causalidad de la naturaleza», verdadero microcosmos de la madre naturaleza, que se plasma en el momento exacto de corte del cordón umbilical.